
Relatos Eróticos - Mirincon Crossdresser Travesti
Relato : Cabalgata de placer
Colaboradora : Solange tv
Recibimos el aporte de una seguidora que nos pidió publicar su relato erótico:
Aquel día no sabía que esperar, había tenido demasiados sueños húmedos en su ausencia, extrañaba sus enormes manos mancillando mi cuerpo y su cálido aliento acariciando mi cuello que, no sabía que esperar. Su llamada me despertó, con un tono seco y autoritario, me pedía verlo en el motel de siempre, quise decirle que no, que dejara de jugar conmigo, pero...¿cómo hacerlo?. El solo timbre de su voz hacía que mi pecho se agitara, y mi corazón latiera con la misma fuerza con la que yo deseaba ese encuentro.
No tuvo que insistir demasiado, ¿entonces? ¿te veo allá?, me dijo por segunda vez y de solo imaginar que volvería a verlo en nuestro lugar secreto, un escalofrío recorrió mi espalda hasta mis genitales y comencé a excitarme de manera excesiva, mi mente volaba, deseosa de pensar en tantas fantasías ricas, solo reafirmaban mi ardiente deseo de complacerlo, de volver a sentir sus fuertes manos sobre mis caderas y su hermosa polla penetrando muy duramente mi cola, al tiempo que aplastaba mi esmirriado orgullo. Él sabía cuan débil era yo teniéndolo de frente y abusaba de ello.
Note como mi enorme erección hacia qué mi caramelo se escapara de mi pantaleta sin poderlo remediar, apenas si tenía tiempo para reunirme con mi primer amor, - debo darme prisa- me cambie y mientras me dirigía a su encuentro, fantaseaba sobre lo que haríamos. Él solía desaparecerse por días y cuando pensaba que ya no lo volvería a ver, ¡zas! Una llamada lo devolvía a mi cama y a mi cuerpo, estaba cansada de eso pero no podía dejarlo, me tenía subyugada pues como toda chica travestí sabe, el primer hombre nos seduce convenciéndonos muchas veces aprovechándose de una inocencia propia de la edad y siendo jovencitas llenas de temor y ansiedad caemos rendidas a sus pies, hipnotizadas por todas las sensaciones maravillosas que saben despertar en nuestro cuerpo.
Muchas no tenemos claro todo el poder que el primer hombre tiene sobre nosotras solo por hecho de habernos ayudado a reconocer la delicia de sentirnos como una mujer. Mi adolescencia estuvo marcada por su presencia desde aquel día que, visitando la casa de una amiga lo conocí. José era el hermano mayor de mi amiga y siendo muy observador, había logrado descubrir mis preferencias sexuales, así que; siempre que me saludaba, me tocaba de manera diferente; provocativamente y sabía coquetearme de manera sutil. Cierto día, al llegar a visitar a mi amiga, ella se encontraba fuera de la cuidad así que Jose, estaba solo en casa, al llegar, el fue amable y me hizo pasar, cerró la puerta, y me explico que estábamos solos.
Nos quedamos en silencio un instante y de pronto y sin pedir permiso, se acercó como si supiera que a mi me encantaba la manera en la que lucia sus pantalones ajustados, sus piernas fuertes y su pecho hinchado de ir al Gym. Su bulto entre las piernas era grande y se marcaba sensualmente para la delicia de las mujeres y secretamente de mi. Me sujeto de los brazos y jalándome hacia él, metió su lengua en mi boca y aunque al principio quise resistirme, deseaba tanto ese beso que no pude detenerlo, sus manos empezaron a tocarme y con autoridad, él tomó mi mano y la llevo hasta su pantalón, por primera vez sentí la firmeza de su pene y, a partir de ese momento mis dudas desaparecieron.
No sabía cómo corresponderle,sin embargo, deseaba tanto que él continuara besándome y metiéndome las manos como lo hacía que, atrevidamente yo empecé a besarlo, intentando hacerlo como lo haría una chica, él excitado refregaba sus genitales en mi y me susurraba al oído, “eres mía, no lo olvides, eres mía”. La llegada de sus padres puso fin a ese mágico momento, me sentí molesta pero al mismo tiempo aliviada, pues no estaba preparada para algo más. Después de eso, durante varias semanas no supe nada de él hasta qué; cierto día apareció en mi colegio, estaba estacionado en frente del portón de salida de mi escuela, al verme, solo dijo:”súbete”, no se porque pero no pude decir que no, entre al auto en silencio y con una mirada cargada de pasión me sonrió y me dijo; “tranquila, esto te va a encantar” condujo hasta un barrio lejano a mi casa y sin preguntarme nada, yo sabía que ese día no lo olvidaría jamás y que algo muy especial estaba por sucederme.
Por fin, después de media hora llegamos a un motel algo lúgubre y silencioso, él me dijo “relájate” y yo le obedecí pensando “que tiene este hombre que me impone tanto” entramos y se estaciono en un garaje, rápido bajo y cerro una cortina detrás del auto, al salir me abrió la puerta, yo estaba tan excitada que avergonzada, el hacia que lo deseara de una manera muy rica, me tomó de la mano y me condujo con suavidad hacia el interior de la habitación.
En un instante, comenzó a desnudarme mientras su boca devoraba mis cándidos labios apenas aprendices en el placer. Inmediatamente me volteo y pude sentir su duro pene enterrándose entre mis nalgadas ¡oh Dios, que es esto que siento¡ me preguntaba mientras él, sin perder tiempo me bordaba la piel con el calor de sus manos que me quemaban y llevaban en una vorágine de placer y lujuria a un excitación jamás antes sentida, deseaba más de ese hombre, quería que me tomara y me hiciera suya, me sentía mujer estando con él, había despertando sensaciones increíbles y fantásticas en mi, empecé a sentir un delicioso hormigueo al rededor de mi ano, era como un impulso, un deseo a ser penetrada por primera vez.
El me tomó del pecho y jalándome con firmeza, empezó a frotar su duro caramelo en mi ano, sentía claramente como lo iba humedeciendo y por momentos clavaba la punta en mi interior, “ayyyyy”, mi pequeño esfínter intimidado por esos esbozos de penetración, hacia que se contrajera, cada que sentía que la punta de su deliciosa verga intentaba abrirlo un poco más, el dolor era suave y delicioso, pronto sentí que untó un poco de lubricante en mi ano, el chasquido de su pene moviéndose entre mi ano me hacía sentir que estaba lista para recibirla. No lo niego al principio me dolió un poco, pero luego, josé ya estaba penetrándome como a toda un mujer, él tenía ahora todo el poder sobre mi, empezó a entrar en mi cavidad y yo empecé a revolverme de placer, estaba fuera de control, me abrazaba por detrás y me apretaba como si no quisiera que me le escapara.
Su lujuriosa lengua entró en mi oído al mismo tiempo que me penetraba completamente haciendo inevitable que se me escapara un gemido de placer. José...José, ya por favor -le
decía para por favor, déjame respirar-, sentía tanto placer que se me atragantaba en las entrañas, en respuestas a eso, me levantó con sus fuertes manos y cargándome, empezó a dejarme caer suavemente sobre su endurecido pene y al hacerlo, sentía delicioso como me comía aquel hermoso pedazo de carne con mi cola. Era un placer inimaginable, sin poder casi respirar, abría mi boca y él metía sus dedos y los deslizaba al rededor de mis labios, no entendía por qué eso me enloquecía todavía más, en ese momento mi cuerpo estaba inundado de él y yo solo quería que no se detuviera.
Papito”le decía; dame más, dame más” y respondía impulsando más fuerte su cadera hacia arriba, haciéndome gemir tan fuerte que estaba segura que me estaban escuchando en la habitación de al lado. Podía sentir como entraba hasta el fondo de mi mientras me venía sobre mis propios muslos, ayyyyy te quiero...ahhhh, era mi primer grito de placer y para deleite mío, no sería el ultimo. Ese dia goze como toda una mujer, como toda una hembra siendo duramente enculada por mi macho.
Al día siguiente de ese encuentro volvió a llamarme y aunque quise poder decirle que no, fui vestida de niña como a él le gusta, sé que los detalles lo vuelven loco y disfruto provocarlo con mi pequeña falda pegada a mi abultado trasero que él disfruta tocar antes de tener sexo, las medias oscuras junto con mi sensual lencería de encaje.
Al día siguiente de ese encuentro volvió a llamarme y aunque quise poder decirle que no, fui vestida de niña como a él le gusta, sé que los detalles lo vuelven loco y disfruto provocarlo con mi pequeña falda pegada a mi abultado trasero que él disfruta tocar antes de tener sexo, las medias oscuras junto con mi sensual lencería de encaje.
Vestida así, voy a mi encuentro, mi corazón late como la primera vez, no quiero llegar tarde, estoy excitada y solo deseo revolcarme una vez más con él, tal vez. después de eso termine con este suplicio...Aunque temo que no pueda si acepto que soy una adicta a él.
Relato : Cabalgata de placer
Colaboradora : Solange tv
Te gustó este relato erótico? Tienes un relato que contar?
Te gustaría enviar tus aportes? ser parte de nuestro club "Relatos Eróticos". "Al igual que ella tu también puedes enviar tus relatos eróticos para compartirlos en la pagina. Recibimos aportes de todo el mundo. Envía tus relatos eróticos mediante los siguientes canales, debajo. Si deseas agregar fotos a tus relatos eróticos escríbenos al mail de contacto mirinconcrossdresser@gmail.com solicitando ser publicada en la página.



¿Qué te pareció este relato? Déjanos tu opinión
Espero que hayas disfrutado este relato, si te sirvió de ayuda e inspiración en tu proceso de convertirte en una sissy completa, No está demás pedirte que nos brindes tu opinión y valoración sobre este relato en la sección de comentarios debajo.
Contáctanos
✅Facebook oficial : http://bit.ly/2yEO8f5
🌐Email : mirinconcrossdresser@gmail.com
❤️ Equipo Mirincon Crossdresser - Relatos Eróticos❤️
"Temática Sissy Crossdressing, tips, consejos, inspiración"
Copyright © todos los derechos reservados

